martes, 17 de febrero de 2009

Borges, Monterroso y Quiroga exponen sus credos literarios

Recopilación y notas: JCL

Tres maestros aconsejan

Borges, Monterroso y Quiroga

exponen sus credos literarios

S

obre las leyes de la estética literaria se cierne una vieja maldición, una suerte de sincronicidad fatal: apenas se promulgan –fresca aún la tinta de los preceptos– llega un genio que las viola brillantemente, y hay que volver a empezar. Con frecuencia varias generaciones de escritores invierten siglos en la redacción de una estética sensata, golpe a golpe esculpen las tablas del decálogo y cuando las tienen a punto ¡zaz! las quiebran con una puntería magistral, con un contraejemplo demoledor. Pero como los escritores son criaturas pacientes, no se desaniman. Tercos, como Penélope, tejen y destejen sus teorías. A continuación el lector encontrará, a manera de ejemplo, ejercicios preceptivos de tres maestros: Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges y Augusto Monterroso. En todos asecha una constante pendular: el afán por cifrar las leyes infalibles de la composición literaria, y la sospecha (delatada por la ironía de algunos preceptos) de la inutilidad de la empresa.







EL DODECÁLOGO DEL ESCRITOR. AUGUSTO MONTERROSO

Texto para trabajo en Taller

1. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

2. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

3. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura no hay nada escrito".

4. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

5. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

6. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

7. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

8. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

9. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

10. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

11. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

12. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalara con el dedo en el supermercado§




CONSEJOS DE BORGES A UN JOVEN ESCRITOR

Recopilación y notas: JCL



Jorge Luis Borges siempre desconfió de la estética literaria, entendida como un conjunto de normas para escribir bien. Era demasiado educado para dar consejos, quizá porque sentía que los consejeros (pastores, conferencistas, autores de libros de superación) son tipos pedantes y entrometidos. El título de este apartado, Consejos de Borges a un joven escritor, por ejemplo, le habría revuelto las tripas.

"Descreo de las estéticas –escribió en el prólogo al Elogio de la sombra–. En general no pasan de ser abstracciones inútiles. Varían para cada escritor y aún para cada texto, y no pueden ser otra cosa que estímulos o instrumentos ocasionales".

Pero como nadie es perfecto, ni siquiera los argentinos, Borges fue dejando en el camino opiniones francamente preceptivas. En ese mismo prólogo dejó varias. "El tiempo me ha enseñado algunas astucias: eludir los sinónimos, que tienen la desventaja de sugerir diferencias imaginarias; eludir hispanismos, argentinismos, arcaísmos y neologismos; preferir las palabras habituales a las palabras asombrosas; intercalar en un relato rasgos circunstanciales, exigidos ahora por el lector; simular pequeñas incertidumbres; narrar los hechos (esto lo aprendí en Kipling y en las sagas de Islandia) como si no los entendiera del todo; recordar que las normas anteriores no son obligaciones y que el tiempo se encargará de abolirlas".

Lo de evitar arcaísmos es un consejo que debería acatar Alfredo Iriarte, cuyos libros desesperarían al mismísimo don Luis de Góngora y Argote. Aunque sorpresiva, la proscripción de los sinónimos es certera. No se concibe, digamos, escribir que la asesina ocultaba una daga entre los pliegues de su capa bermellón, para luego salir con que enterró el cuchillo en el corazón del conserje, limpió el puñal con su abrigo rojo y cubrió el cuerpo del desgraciado con su sobretodo escarlata, porque entonces no sabríamos si estamos ante una asesina o una traficante de armas blancas, ni si lo narrado es un crimen o un desfile de modas.

En una entrevista, Borges afirmó: "En una página bien escrita, todas las palabras deben mirar hacia el mismo lado", para indicar que debemos cuidar la unidad 'cromática' del texto; que no deben aparecer pipetas ni tubos de ensayo en un cuento de alquimia, sino retortas, alambiques, crisoles y agua regia, ni 'golfos' ni 'gilipollas' en la traducción de una tragedia griega.

Así como Cervantes hizo la mejor novela de caballería cuando apenas pretendía burlarse del género, Borges, incrédulo de la estética literaria, nos legó la mejor pieza que se ha escrito sobre esa materia. Oigámoslo.

"En la evolución de un escritor podemos distinguir cuatro momentos. En el primero el escritor, aún indiferenciado, es casi cualquier hombre; su voz, menos individual que genérica, es la de todos. En el segundo el escritor ha elegido un maestro; lo confunde con la literatura y minuciosamente lo copia, porque entiende que apartarse de él en un punto es apartarse de la ortodoxia y de la razón. En el tercero, que no todos alcanzan, el escritor se encuentra consigo mismo, como en ciertas ficciones orientales, célticas o germánicas. Encuentra su cara, su voz.

"Hay un cuarto momento que yo no he alcanzado, que muy pocos alcanzan. En el primero, lo repito, el escritor es todos; en el segundo, es otro; en el tercero, es él; en el cuarto, es otra vez todos, pero con plenitud. Así los buenos versos de Shakespeare son manifiestamente de Shakespeare, pero los mejores, los eternos, ya no son de él. Tienen la virtud de parecer de cualquier hombre, de cualquier país. Digo lo mismo de este verso de Wally Zenner, "Morir de ti, espléndida y desnuda...", que ya no es sólo de ella sino de todas las enamoradas que fueron, que son, que serán".






HORACIO QUIROGA DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA


I

Cree en un maestro –Poe, Maupassant, Kipling, Chejov– como en Dios mismo.

II

Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III

Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV

Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI

Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX

No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

X

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.





lunes, 16 de febrero de 2009

Noticias Renata-Cali-JCL

Taller actual

En este blog se publicaremos los textos que trabajaremos durante el año 2009
en el Taller de Escritura Renata Cali dictado por Julio César Londoño.

http://renatacalijclondono.blogspot.com

Archivos del taller de junio-dic


Para saber cuales son los archivos del taller de junio-dic 2008
Consultar:

http://renatacalijclondono1.blogspot.com

Lecturas recomendadas

Para saber cuales son las lecturas recomendadas de Renata-Cali-JCL
Consultar:


http://renatacalijclondono2.blogspot.com

Publicación de textos de talleristas


Se publica aquí parte de tu producción, para ser evaluada en el Taller Renata-Cali-JCL

http://renatacalijclondono3.blogspot.com



Gracias,

Ana María Gómez
Monitora




Bibliografía

Gramática


Gramática de la lengua castellana, Andrés Bello

Gramática de la Real Academia Española (colectivo)

Gramática española moderna, Santiago Revilla

Gramática castellana, Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña

"Los diccionarios y Las partes de la oración"

Ensayo del libro El artista y el estilo. Azorín.

"Formas elevadas de la necedad: a) Los gramáticos b) Los escritores"

El elogio de la locura, capítulo XLIX, Erasmo de Rotterdam

Los gramáticos (cuento), Julio César Londoño

www,rae.es

Teoría literaria


Diccionario Enciclopédico de las ciencias del lenguaje,

Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov

Logoi, Fernando Vallejo

Poética


Poética, Aristóteles

"Epístola a los Pisones" y "Arte poética", Horacio

"La filosofía de la composición" y "El principio poético", Edgar Allan Poe

"La decadencia de la mentira", Oscar Wilde

La experiencia literaria, Alfonso Reyes

"Arte poética", Jorge Luis Borges

Arte poética, Jorge Luis Borges

Crítica


Chapolas negras, Fernando Vallejo

Otras inquisiones, Prólogos y Biblioteca personal, Jorge Luis Borges

Un álgebra embrujada, William Ospina

Por los países de Colombia, William Ospina

Líneas y perfiles de la literatura moderna, Günter Blöcker

"Poe: el poeta, el narrador, el crítico", Julio Cortázar

El canon Occidental, Harold Bloom

Las corrientes literarias en la América Hispánica, Pedro Henríquez Ureña

Crítica literaria, Paul Groussac

Estudios literarios, Paul Valéry

"Breve historia de la crítica", Julio César Londoño